Cuando me veas fumar, mírame fijamente,
y pon en tus ojos la misma mirada de melancolía
con la que llegas a casa a mirar a tu madre,
al mismo tiempo que depositas en mis pupilas,
la esperanza como amiga con la que te levantas cada día
y sabes que, no tan lejos de tu mente,
podras encontrar un lugar mejor.
En verdad que cuando me veas fumar
y pienses que algo anda mal, mírame
y veras que el mundo no es tan malo,
creeme que si la fe puede mover montañas
yo para el dia de mañana
habré tirado mi cigarrillo
y entonces podré caminar contigo
hacia un mundo mucho mejor.
Cuando me veas fumar solo mìrame...
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